El multimillonario Elon Musk está empeñado en lograr que el dinero deje de ser un obstáculo para emprender ambiciosas misiones espaciales. Sin embargo, aún tendrá que esperar para hacer realidad su objetivo de abaratar los lanzamientos tras el fracaso parcial, ayer, de la primera prueba para recuperar parte de un cohete en tierra y volver a usarlo.
Su empresa, SpaceX, la llevó a cabo aprevechando el lanzamiento del carguero no tripulado Dragon a la Estación Espacial Internacional (ISS), adonde llegará el lunes con dos toneladas de suministros para los astronautas. La NASA, que ha subcontratado a SpaceX para abastecer a la ISS, confirmó que el lanzamiento de la Dragon fue un éxito.
El objetivo del test era que, tras la puesta en órbita de la nave, la primera fase del cohete Falcon 9, diseñado específicamente para realizar un aterrizaje controlado, regresara y se posara sobre una plataforma marina situada en el Atlántico, a unos 300 kilómetros de Cabo Cañaveral (Florida), la base de EEUU desde la que había despegado.
Para lograrlo han incorporado a esta parte del cohete un sistema de aletas que le ayuda a reducir la velocidad (viaja a más de 4.500 km/hora) y unas patas que se despliegan poco antes de tocar suelo. Según informó Elon Musk en su cuenta de Twitter, aunque el cohete llegó a alcanzar la plataforma, que tiene unas medidas de unos 90 por 50 metros, «aterrizó bruscamente».
El comunicado de la empresa no ofreció muchos más detalles. Repitió las palabras del jefe y explicó que la separación de la primera etapa se produjo tres minutos después del despegue. Los escuetos datos ofrecidos por la compañía, que no facilitó imágenes nítidas del aterrizaje, no aclararon si, tras alcanzar el barco, cayó al agua, como se rumoreó en las redes sociales.
domingo, 11 de enero de 2015
Un nuevo y potente antibiótico.
Entre los años 40 y 60 del pasado siglo, el descubrimiento de nuevos antibióticos vivió una auténtica edad de oro. Después, el agotamiento de los microorganismos cultivables en el laboratorio trajo consigo una época de sequía de antimicrobianos que el desarrollo de modelos sintéticos no supo paliar del todo.
Y en ese camino, las resistencias bacterianas a los medicamentos se han convertido en un problema global que no deja de crecer.
Un estudio publicado en el último número de la revista Nature podría marcar un cambio de tendencia y abrir, en el futuro, una nueva época de descubrimientos. El trabajo no sólo da cuenta del hallazgo de un prometedor antimicrobiano -la teixobactina-, sino que muestra una nueva forma de buscar antimicrobianos efectivos. En concreto, este hallazgo supone constatar los microorganismos no cultivables como fuente de nuevos fármacos antibióticos.
A raíz del descubrimiento de la penicilina, la ciencia se lanzó a buscar otros microorganismos presentes en la naturaleza y que tienen propiedades antibióticas. Pero esa búsqueda exigía el cultivo de cada posible candidato en el laboratorio, lo que dejó fuera a todos los microorganismos cuyo crecimiento no se puede propiciar en condiciones controladas, nada menos que el 99% de todos los existentes.
El equipo estadounidense que firma el estudio en Nature ha ideado un procedimiento que es capaz de bucear con éxito en ese todavía poco conocido mundo de los microorganismos no cultivables -al menos en una parte de él- para buscar posibles antibióticos ocultos. El método, gracias a un dispositivo multicanal de membranas semipermeables, permite aislar y posteriormente criar a los microorganismos en su propio ambiente natural y no con los medios que habitualmente se emplean en el laboratorio.
Tras analizar unos 10.000 microorganismos procedentes de muestras del suelo, los investigadores observaron que una bacteria denominada Eleftheria terrae mostraba actividad frente al patógeno Staphylococcus aureus. Estudiándola en profundidad, llegaron a aislar uno de sus compuestos, al que llamaron teixobactina, y que, en experimentos posteriores, mostró una gran efectividad contra bacterias como el citado S. aureus, Mycobacterium tuberculosis o Clostridium difficile. Su poder antibiótico era efectivo incluso frente a las cepas resistentes de estos patógenos.
Según explican los investigadores en la revista científica, teixobactina aniquila las bacterias, inhibiendo la síntesis de su pared celular; es decir, impide su formación adecuada. Aunque es un tipo nuevo de antibiótico, nunca antes descrito, su modo de acción se asemeja al de la vancomicina, un antibiótico que, durante tres décadas se mantuvo libre de resistencias, lo que hace a los científicos suponer que el poder de la nueva molécula frente a los patógenos es similar o incluso superior al clásico medicamento.
"Las propiedades de este compuesto marcan un camino hacia el desarrollo de antibióticos que tienen más probabilidades de evitar el desarrollo de resistencias", subrayan los científicos en la revista científica.
Para Juan García de Lomas, jefe del servicio de Microbiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, aunque es cierto que el mecanismo de acción del nuevo antibiótico es mucho menos sensible a la aparición de mutantes resistentes que el de otros antimicrobianos, aún es "prematuro y aventurado" asegurar que este tipo de compuestos no generarán resistencias en el futuro. Antes de lanzar las campanas al vuelo, este especialista recuerda que para que estos hallazgos lleguen a la práctica clínica, "todavía quedan pendientes varias fases de investigación".
Y en ese camino, las resistencias bacterianas a los medicamentos se han convertido en un problema global que no deja de crecer.
Un estudio publicado en el último número de la revista Nature podría marcar un cambio de tendencia y abrir, en el futuro, una nueva época de descubrimientos. El trabajo no sólo da cuenta del hallazgo de un prometedor antimicrobiano -la teixobactina-, sino que muestra una nueva forma de buscar antimicrobianos efectivos. En concreto, este hallazgo supone constatar los microorganismos no cultivables como fuente de nuevos fármacos antibióticos.
A raíz del descubrimiento de la penicilina, la ciencia se lanzó a buscar otros microorganismos presentes en la naturaleza y que tienen propiedades antibióticas. Pero esa búsqueda exigía el cultivo de cada posible candidato en el laboratorio, lo que dejó fuera a todos los microorganismos cuyo crecimiento no se puede propiciar en condiciones controladas, nada menos que el 99% de todos los existentes.
El equipo estadounidense que firma el estudio en Nature ha ideado un procedimiento que es capaz de bucear con éxito en ese todavía poco conocido mundo de los microorganismos no cultivables -al menos en una parte de él- para buscar posibles antibióticos ocultos. El método, gracias a un dispositivo multicanal de membranas semipermeables, permite aislar y posteriormente criar a los microorganismos en su propio ambiente natural y no con los medios que habitualmente se emplean en el laboratorio.
Tras analizar unos 10.000 microorganismos procedentes de muestras del suelo, los investigadores observaron que una bacteria denominada Eleftheria terrae mostraba actividad frente al patógeno Staphylococcus aureus. Estudiándola en profundidad, llegaron a aislar uno de sus compuestos, al que llamaron teixobactina, y que, en experimentos posteriores, mostró una gran efectividad contra bacterias como el citado S. aureus, Mycobacterium tuberculosis o Clostridium difficile. Su poder antibiótico era efectivo incluso frente a las cepas resistentes de estos patógenos.
Según explican los investigadores en la revista científica, teixobactina aniquila las bacterias, inhibiendo la síntesis de su pared celular; es decir, impide su formación adecuada. Aunque es un tipo nuevo de antibiótico, nunca antes descrito, su modo de acción se asemeja al de la vancomicina, un antibiótico que, durante tres décadas se mantuvo libre de resistencias, lo que hace a los científicos suponer que el poder de la nueva molécula frente a los patógenos es similar o incluso superior al clásico medicamento.
"Las propiedades de este compuesto marcan un camino hacia el desarrollo de antibióticos que tienen más probabilidades de evitar el desarrollo de resistencias", subrayan los científicos en la revista científica.
Para Juan García de Lomas, jefe del servicio de Microbiología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, aunque es cierto que el mecanismo de acción del nuevo antibiótico es mucho menos sensible a la aparición de mutantes resistentes que el de otros antimicrobianos, aún es "prematuro y aventurado" asegurar que este tipo de compuestos no generarán resistencias en el futuro. Antes de lanzar las campanas al vuelo, este especialista recuerda que para que estos hallazgos lleguen a la práctica clínica, "todavía quedan pendientes varias fases de investigación".
Cinco cracks de la ciencia en 2014.
1. Suzanne Topalian: el sistema inmune contra el cáncer
Hace más de un siglo ya se observó que, azuzado de manera adecuada, nuestro sistema inmune podía ser un aliado esencial para combatir al cáncer. Sin embargo, los tratamientos que intentaban emplear esa estrategia no acabaron de prosperar. En julio de este año, se aprobó en Japón una de estas terapias para combatir el melanoma avanzado. El nivolumab, producido por la farmacéutica Bristol-Myers, forma parte de una familia de compuestos que permiten a los linfocitos T atacar a los tumores.
Suzanne Topalian, ahora en la Universidad Johns Hopkins, lleva desde mediados de los ochenta trabajando en la aplicación de la inmunoterapia contra el cáncer. En 2006, comenzó a colaborar con los primeros ensayos para poner a prueba el nivolumab y seis años después participó en la publicación de los resultados que mostraban la eficacia de la molécula para tratar el melanoma y el cáncer de pulmón. El trabajo de Topalian ha sido clave para abrir una nueva vía para combatir los tumores.
2. Sheik Humarr Kahn: el héroe (más visible) del ébola
El 28 de agosto de este año, un grupo de 50 investigadores de cuatro países publicó el resultado de la secuenciación de 99 genomas del virus del ébola. Así se logró encontrar más de 300 cambios genéticos que diferencian a esta variante de otras aparecidas durante las últimas décadas. Estas mutaciones que alteran las secuencias de proteínas del virus y cambian su comportamiento o la manera en que daña a sus víctimas, pueden convertirse en dianas sobre las que disparar fármacos, una herramienta para diagnosticar mejor o una base sobre la que crear una vacuna.
De aquellos 50 investigadores que habían tomado las muestras del patógeno, cinco habían muerto. Uno de ellos era Sheik Humarr Kahn, director del Hospital Gubernamental en Kenema (Sierra Leona). Este médico había rechazado ofertas para abandonar el país por su deseo de quedarse para poder tratar a los enfermos. Expertos como él han estado entre las principales víctimas y, además de la pérdida humana, serán necesarios años para recuperar el talento y el conocimiento perdidos.
3. Maryam Mirzakhani: las matemáticas son cosa de chicas
La primera Medalla Fields se entregó en 1936 y a partir de la segunda edición, en 1950, se ha seguido entregando cada cuatro años. Este galardón, el más prestigioso que puede recibir un matemático, nunca había sido entregado a una mujer. Hasta este año. Maryam Mirzakhani, una matemática nacida en Irán que ha desarrollado su carrera en EEUU, ha sido premiada por un trabajo que toca campos dispares como la topología, la geometría y los sistemas dinámicos.
Mirzakhani ha comentado a Nature que durante su carrera no ha encontrado una discriminación evidente contra las mujeres, pero afirma que existen fuerzas culturales sutiles que pueden minar su confianza. Entre estos obstáculos, menciona la escasez de investigadoras -en las universidades de EEUU, solo son un 30% de los estudiantes de doctorado- o la percepción entre las chicas de que las matemáticas “no son guays”.
4. Andrea Accomazzo: aterrizar sobre un cometa
Andrea Accomazzo es el director del que quizá ha podido ser el momento científico más épico de este año. Después de un viaje de 6.400 millones de kilómetros desde la Tierra, en agosto, la sonda Rosetta se encontró con el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Una vez colocado en su órbita, a medio millón de kilómetros, en algún lugar entre Marte y Júpiter, el equipo de la Agencia Espacial Europea (ESA) dirigido por Accomazzo logró hacer aterrizar sobre el cometa una pequeña sonda bautizada como Philae. Era la primera vez que se obtenía información directamente en la superficie de un cometa.
Accomazzo, que ya trabajó en la misión de la ESA que colocó una sonda en la órbita de Venus, trabaja ahora en el diseño de los proyectos que planea la agencia para llegar a Mercurio, Marte y Júpiter. En su juventud fue piloto de caza de las fuerzas aéreas italianas, un trabajo en el que adquirió una capacidad que, comenta en Nature, le ha sido muy útil para dirigir Rosetta con éxito: ser capaz de tomar decisiones en segundos.
5. Koppillil Radhakrishnan: el tercer mundo llega a Marte
La mitad de los intentos para colocar una sonda en Marte han fracasado. La dificultad de completar el viaje hasta el último planeta rocoso del Sistema Solar ha llegado a introducir en la mitología del viaje espacial un monstruo marciano devorador de naves espaciales. Koppillil Radhakrishnan, director de la Organización de Investigación Espacial India (ISRO), conocía las probabilidades y su organización habló de la sonda Mangalyaan como una prueba de tecnología.
Sin embargo, cuando el 24 de septiembre lograron colocar el artefacto en la órbita de Marte, entraron en un exclusivo grupo en el que le esperaban Estados Unidos, la Unión Soviética y la Unión Europea. Ni siquiera China o Rusia han llegado tan lejos. Durante los próximos tres años, la India quiere lanzar su segunda misión lunar, continuando con un programa espacial que trata de alcanzar con humildad objetivos ambiciosos. Radhakrishnan, que también ha trabajado en el diseño de alerta frente a tsunamis o en otros satélites empleados en agricultura o control medioambiental, se retirará al final de este año.
Hace más de un siglo ya se observó que, azuzado de manera adecuada, nuestro sistema inmune podía ser un aliado esencial para combatir al cáncer. Sin embargo, los tratamientos que intentaban emplear esa estrategia no acabaron de prosperar. En julio de este año, se aprobó en Japón una de estas terapias para combatir el melanoma avanzado. El nivolumab, producido por la farmacéutica Bristol-Myers, forma parte de una familia de compuestos que permiten a los linfocitos T atacar a los tumores.
Suzanne Topalian, ahora en la Universidad Johns Hopkins, lleva desde mediados de los ochenta trabajando en la aplicación de la inmunoterapia contra el cáncer. En 2006, comenzó a colaborar con los primeros ensayos para poner a prueba el nivolumab y seis años después participó en la publicación de los resultados que mostraban la eficacia de la molécula para tratar el melanoma y el cáncer de pulmón. El trabajo de Topalian ha sido clave para abrir una nueva vía para combatir los tumores.
2. Sheik Humarr Kahn: el héroe (más visible) del ébola
El 28 de agosto de este año, un grupo de 50 investigadores de cuatro países publicó el resultado de la secuenciación de 99 genomas del virus del ébola. Así se logró encontrar más de 300 cambios genéticos que diferencian a esta variante de otras aparecidas durante las últimas décadas. Estas mutaciones que alteran las secuencias de proteínas del virus y cambian su comportamiento o la manera en que daña a sus víctimas, pueden convertirse en dianas sobre las que disparar fármacos, una herramienta para diagnosticar mejor o una base sobre la que crear una vacuna.
De aquellos 50 investigadores que habían tomado las muestras del patógeno, cinco habían muerto. Uno de ellos era Sheik Humarr Kahn, director del Hospital Gubernamental en Kenema (Sierra Leona). Este médico había rechazado ofertas para abandonar el país por su deseo de quedarse para poder tratar a los enfermos. Expertos como él han estado entre las principales víctimas y, además de la pérdida humana, serán necesarios años para recuperar el talento y el conocimiento perdidos.
3. Maryam Mirzakhani: las matemáticas son cosa de chicas
La primera Medalla Fields se entregó en 1936 y a partir de la segunda edición, en 1950, se ha seguido entregando cada cuatro años. Este galardón, el más prestigioso que puede recibir un matemático, nunca había sido entregado a una mujer. Hasta este año. Maryam Mirzakhani, una matemática nacida en Irán que ha desarrollado su carrera en EEUU, ha sido premiada por un trabajo que toca campos dispares como la topología, la geometría y los sistemas dinámicos.
Mirzakhani ha comentado a Nature que durante su carrera no ha encontrado una discriminación evidente contra las mujeres, pero afirma que existen fuerzas culturales sutiles que pueden minar su confianza. Entre estos obstáculos, menciona la escasez de investigadoras -en las universidades de EEUU, solo son un 30% de los estudiantes de doctorado- o la percepción entre las chicas de que las matemáticas “no son guays”.
4. Andrea Accomazzo: aterrizar sobre un cometa
Andrea Accomazzo es el director del que quizá ha podido ser el momento científico más épico de este año. Después de un viaje de 6.400 millones de kilómetros desde la Tierra, en agosto, la sonda Rosetta se encontró con el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Una vez colocado en su órbita, a medio millón de kilómetros, en algún lugar entre Marte y Júpiter, el equipo de la Agencia Espacial Europea (ESA) dirigido por Accomazzo logró hacer aterrizar sobre el cometa una pequeña sonda bautizada como Philae. Era la primera vez que se obtenía información directamente en la superficie de un cometa.
Accomazzo, que ya trabajó en la misión de la ESA que colocó una sonda en la órbita de Venus, trabaja ahora en el diseño de los proyectos que planea la agencia para llegar a Mercurio, Marte y Júpiter. En su juventud fue piloto de caza de las fuerzas aéreas italianas, un trabajo en el que adquirió una capacidad que, comenta en Nature, le ha sido muy útil para dirigir Rosetta con éxito: ser capaz de tomar decisiones en segundos.
5. Koppillil Radhakrishnan: el tercer mundo llega a Marte
La mitad de los intentos para colocar una sonda en Marte han fracasado. La dificultad de completar el viaje hasta el último planeta rocoso del Sistema Solar ha llegado a introducir en la mitología del viaje espacial un monstruo marciano devorador de naves espaciales. Koppillil Radhakrishnan, director de la Organización de Investigación Espacial India (ISRO), conocía las probabilidades y su organización habló de la sonda Mangalyaan como una prueba de tecnología.
Sin embargo, cuando el 24 de septiembre lograron colocar el artefacto en la órbita de Marte, entraron en un exclusivo grupo en el que le esperaban Estados Unidos, la Unión Soviética y la Unión Europea. Ni siquiera China o Rusia han llegado tan lejos. Durante los próximos tres años, la India quiere lanzar su segunda misión lunar, continuando con un programa espacial que trata de alcanzar con humildad objetivos ambiciosos. Radhakrishnan, que también ha trabajado en el diseño de alerta frente a tsunamis o en otros satélites empleados en agricultura o control medioambiental, se retirará al final de este año.
Los 5 avances científicos del año.
1. Cita a ciegas con un cometa
La misión Rosetta es el gran avance científico del año. La nave fue lanzada en 2004 y en una década recorrió 6.000 millones de kilómetros hasta llegar al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, un objeto pequeño, de apenas cuatro kilómetros de longitud, que viaja por el espacio a 135.000 kilómetros por hora. El 12 de noviembre, la nave, volando junto al cometa, soltó su sonda de descenso Philae, que consiguió aterrizar de manera accidentada en el 67P. El proyecto, de 1.400 millones de euros y coordinado por la Agencia Espacial Europea, consiguió que un ingenio humano se posara por primera vez sobre un cometa. Pero el aterrizaje, como destaca Science, es lo más espectacular, no lo más relevante. El 80% de los resultados científicos de la misión llegarán de la nave Rosetta, que sigue volando junto al cometa.
2. Reescribir los recuerdos
Todo el mundo sabe que la memoria es voluble y manipulable. En un conocido experimento de 2008, la psicóloga estadounidense Elisabeth Loftus consiguió convencer al 30% de un centenar de estudiantes de que cuando eran niños, en una visita a Disneyland, una persona disfrazada del perro Pluto y completamente drogada les había lamido las orejas. Este año, la ciencia ha ido mucho más allá. Un equipo liderado por el médico Susumu Tonegawa, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE UU), ha logrado reescribir los recuerdos de varios ratones, transformando sus traumas en memorias bonitas, mediante la optogenética. Esta revolucionaria técnica introduce genes de algas sensibles a la luz en los grupos de neuronas que almacenan los recuerdos y es capaz de encender y apagar a voluntad las células cerebrales mediante una luz láser.
3. Fin del monopolio europeo en el arte de las cavernas
Europa tenía hasta este año el monopolio del arte simbólico paleolítico, con espectaculares manos, bisontes, rinocerontes, leones y osos pintados en cuevas como la francesa de Chauvet desde hace unos 39.000 años. Para muchos arqueólogos, estas cavernas demostraban que algo había despegado en aquella época en el cerebro de los Homo sapiens europeos, que habrían adelantado al resto de seres humanos del planeta. Pero no. En octubre, un equipo liderado por el arqueólogo Maxime Aubert, de la Universidad Griffith de Australia, anunció que unas pinturas presentes en las cuevas de Maros, en la isla indonesia de Sulawesi, tienen entre 39.900 y 35.400 años. Son una docena de impresiones de manos y dos dibujos de cerdos, tan antiguos o más que las primeras representaciones animales en Europa. O los indonesios inventaron el arte simbólico por su cuenta o los humanos modernos ya eran refinados artistas cuando empezaron a colonizar el mundo desde África hace unos 60.000 años.
4. El alfabeto de la vida gana dos letras artificiales
El alfabeto de la vida, el ADN, es relativamente aburrido. Todos los libros de instrucciones microscópicos que figuran en todas las células de todos los seres vivos se escriben con las mismas cuatro letras: G, C, T y A, iniciales de los cuatro compuestos orgánicos que forman el ADN. Pero este año el alfabeto de la vida se ha animado en un laboratorio del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos), donde un grupo de científicos ha creado dos nuevas letras artificiales, bautizadas X e Y, y las ha insertado en el ADN de un ser vivo, una bacteria, la Escherichia coli. La posibilidad de añadir nuevas letras al ADN abre la puerta a la creación de bacterias artificiales capaces de sintetizar medicinas o de fabricar combustibles, entre otras aplicaciones, algunas hoy inimaginables.
5. El año de los nanosatélites
El año 2014 se ha batido el récord de nanosatélites lanzados al espacio. Estos aparatos, denominados CubeSats, son cubos con 10 centímetros de lado y menos de un kilogramo de peso, con tecnología para monitorizar con una suficiente resolución la deforestación, el desarrollo urbano y los cambios en los cursos de los ríos, entre otras aplicaciones. Los más de 75 nanosatélites lanzados este año están democratizando el espacio. Gracias a su bajo coste —unos cientos de miles de euros en lugar de cientos de millones como los satélites clásicos—, empresas, universidades y otros centros de investigación pueden tener acceso a datos hasta ahora inaccesibles.
La misión Rosetta es el gran avance científico del año. La nave fue lanzada en 2004 y en una década recorrió 6.000 millones de kilómetros hasta llegar al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, un objeto pequeño, de apenas cuatro kilómetros de longitud, que viaja por el espacio a 135.000 kilómetros por hora. El 12 de noviembre, la nave, volando junto al cometa, soltó su sonda de descenso Philae, que consiguió aterrizar de manera accidentada en el 67P. El proyecto, de 1.400 millones de euros y coordinado por la Agencia Espacial Europea, consiguió que un ingenio humano se posara por primera vez sobre un cometa. Pero el aterrizaje, como destaca Science, es lo más espectacular, no lo más relevante. El 80% de los resultados científicos de la misión llegarán de la nave Rosetta, que sigue volando junto al cometa.
2. Reescribir los recuerdos
Todo el mundo sabe que la memoria es voluble y manipulable. En un conocido experimento de 2008, la psicóloga estadounidense Elisabeth Loftus consiguió convencer al 30% de un centenar de estudiantes de que cuando eran niños, en una visita a Disneyland, una persona disfrazada del perro Pluto y completamente drogada les había lamido las orejas. Este año, la ciencia ha ido mucho más allá. Un equipo liderado por el médico Susumu Tonegawa, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE UU), ha logrado reescribir los recuerdos de varios ratones, transformando sus traumas en memorias bonitas, mediante la optogenética. Esta revolucionaria técnica introduce genes de algas sensibles a la luz en los grupos de neuronas que almacenan los recuerdos y es capaz de encender y apagar a voluntad las células cerebrales mediante una luz láser.
3. Fin del monopolio europeo en el arte de las cavernas
Europa tenía hasta este año el monopolio del arte simbólico paleolítico, con espectaculares manos, bisontes, rinocerontes, leones y osos pintados en cuevas como la francesa de Chauvet desde hace unos 39.000 años. Para muchos arqueólogos, estas cavernas demostraban que algo había despegado en aquella época en el cerebro de los Homo sapiens europeos, que habrían adelantado al resto de seres humanos del planeta. Pero no. En octubre, un equipo liderado por el arqueólogo Maxime Aubert, de la Universidad Griffith de Australia, anunció que unas pinturas presentes en las cuevas de Maros, en la isla indonesia de Sulawesi, tienen entre 39.900 y 35.400 años. Son una docena de impresiones de manos y dos dibujos de cerdos, tan antiguos o más que las primeras representaciones animales en Europa. O los indonesios inventaron el arte simbólico por su cuenta o los humanos modernos ya eran refinados artistas cuando empezaron a colonizar el mundo desde África hace unos 60.000 años.
4. El alfabeto de la vida gana dos letras artificiales
El alfabeto de la vida, el ADN, es relativamente aburrido. Todos los libros de instrucciones microscópicos que figuran en todas las células de todos los seres vivos se escriben con las mismas cuatro letras: G, C, T y A, iniciales de los cuatro compuestos orgánicos que forman el ADN. Pero este año el alfabeto de la vida se ha animado en un laboratorio del Instituto de Investigación Scripps (Estados Unidos), donde un grupo de científicos ha creado dos nuevas letras artificiales, bautizadas X e Y, y las ha insertado en el ADN de un ser vivo, una bacteria, la Escherichia coli. La posibilidad de añadir nuevas letras al ADN abre la puerta a la creación de bacterias artificiales capaces de sintetizar medicinas o de fabricar combustibles, entre otras aplicaciones, algunas hoy inimaginables.
5. El año de los nanosatélites
El año 2014 se ha batido el récord de nanosatélites lanzados al espacio. Estos aparatos, denominados CubeSats, son cubos con 10 centímetros de lado y menos de un kilogramo de peso, con tecnología para monitorizar con una suficiente resolución la deforestación, el desarrollo urbano y los cambios en los cursos de los ríos, entre otras aplicaciones. Los más de 75 nanosatélites lanzados este año están democratizando el espacio. Gracias a su bajo coste —unos cientos de miles de euros en lugar de cientos de millones como los satélites clásicos—, empresas, universidades y otros centros de investigación pueden tener acceso a datos hasta ahora inaccesibles.
domingo, 4 de enero de 2015
Especiación alopátrica y simpátrica
Especiación alopátrica
Los cambios ambientales pueden establecer una barrera geográfica que aísle reproductivamente a dos poblaciones, y determinar un modelo de especiación alopátrica.
Especiación alopátrica es el origen de una nueva especie por surgimiento de una barrera geográfica que separa a una población en dos.
Algunos cambios ambientales representativos que constituyen barreras geográficas son:
desviación de cauces de ríos
formación de cadenas montañosas y volcánicas
depresiones y elevaciones de extensas regiones
fallas geológicas
Si ambas poblaciones vuelven a estar en contacto, es posible que hayan evolucionado de tal modo que cada una esté reproductivamente aislada de la otra, y ya no sean capaces de cruzarse entre sí y tener descendencia fértil.
La especiación es parte del proceso evolutivo, y se dispara notoriamente cuando el ambiente cambia.
Especiación simpátrica
Dentro de una misma región hay diversos hábitats, caracterizados por diferencias de temperatura, luz, humedad, altitud, suelo, flora, fauna y otras, capaces de aislar reproductivamente a dos poblaciones y determinar un modelo de especiación simpátrica.
Especiación simpátrica es el origen de una nueva especie por aislamiento reproductivo de dos poblaciones en una misma región.
La especiación simpátrica es por lo general gradual, y ocurre sin barreras geográficas separadoras, por ejemplo:
por maduración sexual en diferentes estaciones del año
por comportamiento diferente durante cortejo
por variaciones en órganos reproductores o en gametos
por adaptaciones a diferentes formas de alimentación
Los cambios ambientales pueden establecer una barrera geográfica que aísle reproductivamente a dos poblaciones, y determinar un modelo de especiación alopátrica.
Especiación alopátrica es el origen de una nueva especie por surgimiento de una barrera geográfica que separa a una población en dos.
Algunos cambios ambientales representativos que constituyen barreras geográficas son:
desviación de cauces de ríos
formación de cadenas montañosas y volcánicas
depresiones y elevaciones de extensas regiones
fallas geológicas
Si ambas poblaciones vuelven a estar en contacto, es posible que hayan evolucionado de tal modo que cada una esté reproductivamente aislada de la otra, y ya no sean capaces de cruzarse entre sí y tener descendencia fértil.
La especiación es parte del proceso evolutivo, y se dispara notoriamente cuando el ambiente cambia.
Especiación simpátrica
Dentro de una misma región hay diversos hábitats, caracterizados por diferencias de temperatura, luz, humedad, altitud, suelo, flora, fauna y otras, capaces de aislar reproductivamente a dos poblaciones y determinar un modelo de especiación simpátrica.
Especiación simpátrica es el origen de una nueva especie por aislamiento reproductivo de dos poblaciones en una misma región.
La especiación simpátrica es por lo general gradual, y ocurre sin barreras geográficas separadoras, por ejemplo:
por maduración sexual en diferentes estaciones del año
por comportamiento diferente durante cortejo
por variaciones en órganos reproductores o en gametos
por adaptaciones a diferentes formas de alimentación
Mamíferos y el dimorfismo sexual.
En el caso de los mamíferos, donde los órganos sexuales masculinos se manifiestan en modo externo, el dimorfismo sexual es bien claro. Por ejemplo, el perro el macho presenta sus genitales externamente, mientras que la hembra los tiene internos; por otra parte, como en otros mamíferos adultos, las hembras muestran bien marcadas las glándulas mamarias.
Sin embargo, en otras especies de mamíferos, este dimorfismo sexual muestra otros rasgos distintivos. Un ejemplo claro es el del león, especie en la que el macho muestra un mayor tamaño y una profusa cabellera en forma de melena, de la que carece la hembra o las especies de ciervos en las que a menudo el macho presenta astas, ausentes en las hembras..
domingo, 9 de noviembre de 2014
La sierra de Atapuerca
La sierra de Atapuerca es un pequeño conjunto montañoso situado al norte de Ibeas de Juarros, en la provincia de Burgos (Castilla y León, España), que se extiende de noroeste a sudeste, entre los sistemas montañosos de la cordillera Cantábrica y el Sistema Ibérico. Ha sido declarado Espacio de Interés Natural, Bien de Interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad como consecuencia de los excepcionales hallazgos arqueológicos y paleontológicos que alberga en su interior, entre los cuales destacan los testimonios fósiles de, al menos, cuatro especies distintas de homínidos: Homo sp. de la Sima del Elefante, Homo antecessor, Homo heidelbergensis y Homo sapiens.
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